Pérez Galdós, el mayor novelista español desde Cervantes

Benito Pérez Galdós, (nacido el 10 de mayo de 1843 en Las Palmas de Gran Canaria, España, fallecido el 4 de enero de 1920 en Madrid), escritor considerado el mayor novelista español desde Miguel de Cervantes. Su enorme producción de novelas cortas que relatan la historia y la sociedad de la España del siglo XIX le valió la comparación con Honoré de Balzac y Charles Dickens.

Nacido en el seno de una familia de clase media, Pérez Galdós se trasladó a Madrid en 1862 para estudiar Derecho, pero pronto abandonó sus estudios para dedicarse al periodismo. Tras el éxito de su primera novela, La fontana de oro (1870), inició una serie de novelas que relatan la historia de España desde la batalla de Trafalgar (1805) hasta la restauración de los Borbones en España (1874). Todo el ciclo de 46 novelas sería conocido como Episodios nacionales (1873-1912; “Episodios nacionales”). En estas obras Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basaba en una meticulosa investigación a partir de memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos oculares. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos, tal como deben haber aparecido a quienes participan en ellos. La ocupación napoleónica de España y las luchas entre liberales y absolutistas que precedieron a la muerte de Fernando VII en 1833 se tratan respectivamente en las dos primeras series de 10 novelas cada una, todas compuestas en la década de 1870.

En las décadas de 1880 y 1890 Pérez Galdós escribió una larga serie de novelas sobre la España contemporánea, empezando por Doña Perfecta (1876). Conocidos como las Novelas españolas contemporáneas, estos libros fueron escritos en plena madurez literaria del autor e incluyen algunas de sus mejores obras, entre las que destaca La desheredada (1881); La Dama Desheredada) y su obra maestra, la novela en cuatro volúmenes Fortunata y Jacinta (1886-87), un estudio de dos mujeres infelizmente casadas de diferentes clases sociales. Las primeras novelas de Pérez Galdós muestran un celo liberal reformista y una oposición intransigente al omnipresente y poderoso clero español, pero a partir de la década de 1880 mostró una nueva aceptación tolerante de las idiosincrasias españolas y una mayor simpatía por su país. Demostró un fenomenal conocimiento de Madrid, del que se mostró como el cronista supremo. También mostró una profunda comprensión de la locura y los estados psicológicos anormales. Poco a poco, Pérez Galdós fue admitiendo más elementos de espiritualidad en su obra, aceptándolos como parte integrante de la realidad, como lo demuestran las importantes novelas tardías Nazarín (1895) y Misericordia (1897).

Las dificultades económicas llevaron a Pérez Galdós en 1898 a iniciar una tercera serie de novelas (sobre las guerras carlistas de 1830) en los Episodios nacionales, y finalmente escribió una cuarta serie (que abarcaba el período de 1845 a 1868) y comenzó una quinta, de modo que para 1912 había reducido su historia de España a 1877 y relatado acontecimientos de los que él mismo había sido testigo. Los libros de la quinta serie, sin embargo, y sus últimos trabajos mostraron un declive de los poderes mentales agravado por la ceguera que le alcanzó en 1912.

Pérez Galdós también escribió obras de teatro, algunas de las cuales fueron inmensamente populares, pero su éxito se debió en gran medida a las opiniones políticas presentadas en ellas más que a su valor artístico.

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