La relación personal entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós es de sobra conocida por la historia contemporánea y de ella quedan reflejos literarios e sus obras. Pero al mismo tiempo quedo constancia de la enemistad entre ellos que fue in crescendo desde que pusieron fin a su historia de amor.

Y esa enemistad ha pasado a la historia por una anécdota graciosa, en la que estas dos grandes figuras de la literatura española, ya ancianas, se encuentran por una escalera. El subia fatigado y ella bajaba. Al cruzarse ella rumió:

-Adiós viejo chocho.

Pero el genio del realismo español de finales del siglo XIX vio muy fácil la contestación. Y ella que se dio cuenta de lo que había hecho 5 segundos después intento descender las escaleras lo más rápido posible para no oír la evidente contestación:

-Adiós chocho viejo.

Y es que la fogosa relación de la que hemos tenido constancia gracias a las cartas que se enviaban mutuamente refleja fielmente el hecho que los distancio: el hijo que Pérez Galdós tuvo con Lorenza Cobián en 1890 y que marco el odio entre ellos.